18 de junio de 2020

IoT: el gran desafío de los centros de datos

IoT y centros de datos

Internet ya se considera uno de los avances más importantes de la historia de la humanidad. En menos de medio siglo ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, compartir mercancías e información, realizar trámites y, en definitiva, vivir.

Hoy, Internet es una herramienta indispensable para el desarrollo y la evolución de las sociedades. Sin embargo, su enorme crecimiento también plantea problemas y desafíos. Algunos afectan directamente a los Centros de Datos.

En ActionsDATA consideramos que una de las claves del éxito empresarial consiste en conocer las últimas tendencias del mercado. Por eso, analizamos a continuación los principales retos a los que se enfrentan los Centros de Datos.

El futuro cada vez está más cerca

En febrero de 2020, las estadísticas reflejaban que el 59 % de la población mundial ya tenía acceso a Internet. Esta cifra seguirá creciendo durante los próximos años.

Sin embargo, el mayor crecimiento de datos e información no procederá únicamente de los usuarios. También tendrá como protagonistas a los propios dispositivos, a través de lo que conocemos como Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT).

Cada vez hay más productos inteligentes conectados a la nube. Muchos están relacionados con los denominados hogares inteligentes.

Ya en 2014, un informe de Gartner estimaba que en 2020 habría 26.000 millones de dispositivos IoT en todo el mundo.

La cifra real no se alejó demasiado de aquella previsión. Una vez llegado 2020, los datos señalaban que en diciembre habría 24.000 millones de estos sistemas, a los que habría que sumar otros 10.000 millones gestionados directamente por las personas.

Preparar la infraestructura para el tráfico creciente de los dispositivos IoT

Los sistemas tradicionales, como smartphones, tabletas y ordenadores personales, no suelen exigir una gestión de datos especialmente compleja. No son completamente autónomos y necesitan que el usuario dirija su funcionamiento.

Por eso, los Centros de Datos pueden regular su tráfico con mayor facilidad. Pueden desconectarlos o redirigir el tráfico cuando sea necesario, por ejemplo, durante tareas de mantenimiento o actualización.

Con los dispositivos IoT ocurre algo diferente. Estos sistemas necesitan una mayor atención.

Hablamos de dispositivos permanentemente conectados a la nube. Descargan información y también la comparten de forma continua. Esta comunicación constante requiere una gran capacidad de banda ancha.

La infraestructura debe soportar todas estas conexiones sin que la red o los servidores tengan dificultades para responder a la demanda.

Por eso, resulta fundamental anticipar las necesidades de la sociedad en los próximos años y aumentar la inversión en tecnología e infraestructura para los Centros de Datos.

En concreto, Gartner señala varios retos que habrá que afrontar para garantizar un soporte adecuado al crecimiento del IoT:

  • Seguridad: será fundamental proteger los nuevos dispositivos conectados a la nube. Especialmente aquellos que afecten directamente al mantenimiento y desarrollo de las industrias.
  • Negocio: la economía y la supervivencia de muchas compañías dependerán del IoT. Por eso, habrá que garantizar los niveles adecuados de disponibilidad y seguridad. También será necesario mantener los procesos de negocio en tiempo real y proteger al personal que pueda estar en riesgo.
  • Privacidad de los usuarios: los datos y la información de los ciudadanos circularán por estos sistemas y estarán prácticamente en todas partes. Será necesario cumplir la normativa, proteger su privacidad y limitar el acceso de terceros.
  • Datos: los Centros de Datos deberán reforzar sus infraestructuras para garantizar el procesamiento del creciente Big Data.
  • Gestión del almacenamiento: el aumento del volumen de información obligará a incrementar la capacidad de almacenamiento de los Centros de Datos y a reforzar su mantenimiento.
  • Tecnologías de servidor: el Internet de las Cosas impulsará la inversión en el mercado de servidores. Estos sistemas serán fundamentales para reforzar la Red y garantizar el acceso a su infraestructura. Por ello, se espera que las industrias y empresas relacionadas experimenten una etapa de crecimiento.
  • Network Data Centre: los Centros de Datos cuentan con nodos y enlaces diseñados para soportar peticiones moderadas de ancho de banda, propias de los usuarios humanos. El IoT cambiará este patrón. Los nuevos dispositivos necesitarán transferir y procesar grandes cantidades de información mediante pequeños paquetes de datos. Esto aumentará la presión sobre el ancho de banda de los Centros de Datos.

Anticipar y adaptarse para no quedarse atrás

El sector lleva tiempo anticipando este futuro. Durante la última década, ha previsto con bastante precisión el crecimiento del Internet de las Cosas.

Esto supone una ventaja para los Centros de Datos. Ya conocen las necesidades que deberán cubrir a corto, medio y largo plazo.

Ahora deben adaptarse con rapidez a este nuevo contexto tecnológico. Uno de los principales cambios será el fuerte crecimiento de los dispositivos M2M (Machine to Machine), que funcionan de forma autónoma e independiente.

De hecho, se calcula que las conexiones móviles M2M pasarán de 1.200 millones en 2018 a 4.400 millones en 2023.

Hablamos de dispositivos de todo tipo. En muchos casos, serán fundamentales para la seguridad y el bienestar de las personas, como ocurre con los coches autónomos.

Por tanto, el correcto funcionamiento de estas infraestructuras tendrá un impacto directo en la vida y la tranquilidad de los ciudadanos.

Por eso, los Centros de Datos ya trabajan para responder a estos retos y reforzar sus infraestructuras. Especialmente en aspectos como el mantenimiento, el procesamiento, el almacenamiento y la seguridad de los datos que generará esta nueva década.

Nuevas tecnologías para sostener la sociedad digital

La investigación y el desarrollo de nuevo software de conectividad serán claves. Estas soluciones deberán ser cada vez más rápidas y eficientes gracias a nuevas redes como el 5G y las LPWA.

También será importante el Edge Computing. Esta tecnología permitirá acercar el procesamiento al lugar donde se generan los datos y reducir la latencia.

La Inteligencia Artificial también tendrá un papel clave. Permitirá automatizar procesos y optimizar el consumo de recursos.

Todas estas tecnologías ayudarán a los Centros de Datos a sostener la estructura de la nueva sociedad digital.

Para conseguirlo, será necesaria una inversión capaz de dar soporte al enorme volumen de Big Data que se generará. Estos datos necesitarán sistemas avanzados de análisis y control para procesarse y circular correctamente.

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