Hoy en día, el deporte está estrechamente ligado a los datos. De hecho, es uno de los sectores que más pronto empezó a utilizarlos de forma intensiva.
Este uso puede pasar desapercibido. Sin embargo, está presente en prácticamente todos los ámbitos de la competición. Por ejemplo, los equipos registran cuántas veces un futbolista tira a puerta. También pueden analizar cuántos disparos ha realizado contra un mismo rival durante los últimos diez años.
El análisis incluye muchos otros indicadores. Se estudian las faltas cometidas, los minutos de posesión, la velocidad, el rendimiento en distintas competiciones o la evolución de un jugador durante una temporada.
Desde ACTIONS – The CX Company, analizamos la importancia de la tecnología y la inteligencia artificial en el deporte. Estas herramientas permiten recopilar y analizar grandes cantidades de información. Su objetivo es claro: mejorar el rendimiento de los deportistas y ayudar a los equipos a tomar mejores decisiones.
La Inteligencia Artificial y el Big Data transforman el deporte
En los últimos años, el Big Data y la Inteligencia Artificial han cambiado la forma de analizar el deporte.
Estas tecnologías permiten gestionar grandes volúmenes de datos en poco tiempo. Sin ellas, muchos de estos análisis serían imposibles. Un solo partido de fútbol puede generar cientos de miles de datos relacionados con los jugadores y el juego.
La tecnología también ha mejorado la forma de recopilar y almacenar esta información. Los equipos pueden registrar más datos y hacerlo a mayor velocidad.
Los algoritmos procesan después toda esta información. Detectan patrones y generan indicadores útiles para los profesionales.
Este proceso permite a los equipos centrarse en lo realmente importante: interpretar los resultados y tomar decisiones. Así, reducen el tiempo dedicado a recopilar, ordenar y transformar los datos.
¿De dónde proceden los datos deportivos?
Los datos pueden proceder de múltiples fuentes. Cámaras, sensores y dispositivos wearables registran una gran cantidad de información durante los entrenamientos y las competiciones.
Estos sistemas pueden medir la posición de los jugadores, su velocidad y sus movimientos. También registran saltos, impactos, aceleraciones, carreras o toques de balón.
A estos datos se suman los resultados deportivos. Por ejemplo, puntos a favor y en contra, posesión, tiros, faltas o rendimiento en diferentes competiciones.
Una vez recopilada la información, los algoritmos y la Inteligencia Artificial la procesan. El sistema busca patrones según los objetivos definidos por el equipo técnico.
El resultado es una información más sencilla de interpretar. Los entrenadores pueden utilizarla para analizar el rendimiento y detectar oportunidades de mejora.
De esta forma, las decisiones dependen cada vez menos de la percepción subjetiva. Los equipos incorporan datos objetivos a sus estrategias y utilizan la ciencia de datos como apoyo para la toma de decisiones.
Los deportistas también mejoran su rendimiento
La aplicación de estas tecnologías no se limita a los equipos. Los propios deportistas utilizan los datos para mejorar su preparación.
Un ejemplo es Carolina Marín, tricampeona del mundo y campeona olímpica de bádminton. La deportista lleva años utilizando el análisis avanzado como parte de su entrenamiento, preparación física y estrategia.
El objetivo es conocer con mayor precisión sus fortalezas y sus áreas de mejora. Los datos permiten ajustar los entrenamientos y adaptar la preparación a las necesidades de cada competición.
Este enfoque también ayuda a realizar un seguimiento continuo de la evolución del deportista. Los técnicos pueden comparar resultados, identificar tendencias y modificar los entrenamientos cuando sea necesario.
Por tanto, el Big Data no sustituye al conocimiento de los entrenadores. Lo complementa con información objetiva que facilita la toma de decisiones.
Los datos también ayudan a los clubes
Los clubes deportivos también utilizan el análisis de datos para mejorar su gestión.
Un ejemplo es el Sevilla Fútbol Club. El club cuenta con un departamento específico de Investigación y Desarrollo. Desde allí analiza el juego y el rendimiento de sus jugadores mediante diferentes parámetros estadísticos.
Esta información también puede utilizarse para valorar posibles fichajes. Los datos permiten comparar jugadores y analizar su rendimiento, su aportación al equipo y otros factores relevantes.
El objetivo es reducir la incertidumbre. Los clubes pueden complementar la valoración tradicional de un jugador con información objetiva y cuantificable.
Esta metodología permite optimizar recursos y tomar decisiones con una visión más completa.
¿Qué ventajas aporta el análisis de datos?
El principal objetivo de estas tecnologías es mejorar la eficiencia. Para ello, los equipos utilizan la información disponible para optimizar sus recursos y tomar decisiones más precisas.
Entre sus principales aplicaciones destacan:
- Mejorar el rendimiento: permite detectar qué aspectos del juego debe trabajar cada deportista.
- Prevenir lesiones: el análisis de movimientos, posturas y niveles de esfuerzo ayuda a detectar posibles riesgos.
- Valorar fichajes: permite comparar el rendimiento de los jugadores y analizar su posible aportación al equipo.
- Analizar a los rivales: facilita el estudio de sus patrones de juego y permite preparar mejor los enfrentamientos.
- Monitorizar los partidos: el análisis en tiempo real ayuda a modificar tácticas y estrategias durante la competición.
- Coordinar a los jugadores: permite identificar perfiles complementarios y formar equipos más equilibrados.
En todos estos casos, los datos aportan una visión más objetiva. Los profesionales pueden combinar esta información con su experiencia para tomar mejores decisiones.
Los datos también influyen en las decisiones de los jugadores
El análisis de datos no se limita a los clubes y los entrenadores. También puede ayudar a los propios deportistas a tomar decisiones sobre su carrera.
Un ejemplo es Kevin De Bruyne. El futbolista contrató analistas para estudiar su futuro en el Manchester City. El objetivo era disponer de información que le ayudara a valorar si debía renovar su contrato con el club.
Este caso demuestra hasta qué punto los datos han adquirido importancia en el deporte profesional.
Los análisis permiten estudiar diferentes escenarios y valorar sus posibles consecuencias. Así, los deportistas pueden tomar decisiones con más información y reducir la incertidumbre.
El futuro del deporte pasa por los datos
Los datos se han convertido en una herramienta fundamental para el deporte profesional. Los entrenamientos, las competiciones y la planificación de las temporadas incorporan cada vez más información procedente de sensores, cámaras, dispositivos y sistemas de análisis.
El Big Data y la Inteligencia Artificial permiten transformar estos datos en conocimiento útil. Los equipos pueden identificar patrones, mejorar el rendimiento y optimizar sus recursos.
El crecimiento del sector también refleja esta evolución. Según Grand View Research, el mercado mundial de análisis deportivo alcanzó una cifra superior a los 920 millones de euros entre 2020 y 2021 y podría superar los 6.300 millones en 2030.
Estas cifras muestran el potencial de un sector que seguirá creciendo a medida que los equipos y los deportistas incorporen nuevas tecnologías.
El deporte ya no depende únicamente del talento y del entrenamiento. También depende de la capacidad para recopilar, interpretar y aplicar los datos de forma eficaz.




